Dulces sueños
(1) ¿Reduce sus horas de sueño, sin considerar las consecuencias, cuando se encuentra en una situación de apuro tratando de cumplir con las responsabilidades escolares, laborales, familiares o las tareas del hogar? Al igual que muchas personas, es posible pensar que el sueño es simplemente un «tiempo muerto» durante el cual el cerebro se desconecta y el cuerpo descansa. Sin embargo, vale la pena reconsiderar esta idea.
(2) Gracias a las investigaciones realizadas en las últimas décadas por el Instituto del Sueño con sede en Madrid, se sabe que el sueño tiene distintas etapas que progresan cíclicamente durante la noche en patrones predecibles. Las funciones del cerebro y el cuerpo se mantienen activas durante el sueño. Sin embargo, suceden diferentes cosas durante cada etapa. Por ejemplo, ciertas etapas del sueño son necesarias para que podamos sentirnos descansados y con energía al día siguiente, mientras que otras nos ayudan en el proceso de aprendizaje y formación de recuerdos.
(3) No todas las personas duermen las mismas horas. La cantidad y calidad de sueño varían con la edad y dependen de muchos factores como el estrés, la alimentación, la comodidad del lugar, entre otros. La mayoría de los adultos necesita entre 7 y 8 horas de sueño cada noche, mientras que los recién nacidos pueden dormir entre 16 y 18 horas al día, y los niños preescolares alrededor de 11 a 12 horas. Los niños y adolescentes en edad escolar necesitan al menos 10 horas de sueño cada noche. A pesar de la creencia de que los adultos mayores necesitan menos sueño, no hay evidencia que respalde la idea de que puedan funcionar adecuadamente con menos horas de sueño que los más jóvenes. Sin embargo, es cierto que a medida que envejecemos, tendemos a pasar menos tiempo en la etapa de sueño profundo y reparador, lo que nos hace más propensos a despertarnos con facilidad.
(4) ¿Realmente importa si no ha dormido lo suficiente? ¡Sin duda! No solo es relevante la cantidad de horas que dormimos, sino también la calidad del sueño. Aquellas personas que con frecuencia experimentan un sueño interrumpido o de corta duración pueden no pasar suficiente tiempo en ciertas etapas esenciales del sueño.
(5) Existen algunos alimentos ricos en melatonina, una hormona que ayuda a regular el sueño, como las nueces, las almendras, la avena y el plátano. Por otro lado, hay alimentos cuyos componentes estimulan el sistema nervioso; por eso, se recomienda eliminar excitantes como la cafeína o la teína (no sobrepasar los 20 mg, sobre todo en las últimas horas del día). «Son sustancias que aumentan el estado de hiperalerta, ya que producen hormonas que mantienen al cerebro despierto e inhiben el sueño», explica la doctora Radili Mateo, neurofisióloga de la Unidad de Trastornos del Sueño de HM Nou Delfos, en Barcelona.
Fuente. Adaptado de Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU. Publicación N.° 13-5800S. Agosto, 2013.
PREGUNTA
Antes de dormir, Gema tomó una lata de refresco de cola a las seis de la tarde porque sentía mucha sed. De acuerdo con el texto, ¿qué le pasará posiblemente a Gema?