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Leonardo Da Vinci es, sin duda, uno de los personajes más enigmáticos de la historia. Sus biógrafos
se esfuerzan por ofrecer una representación veraz de su persona. Se sabe que era elocuente y amable,
pero también que buscaba la soledad y pasaba largos periodos aislado en intensa concentración. Poseía
una mente poderosa y eminentemente práctica, aunque se regocijaba contando historias fabulosas e
inventando fantasías como un niño. Se dice que era un hombre muy fuerte, lo que compaginaba con
una refinada elegancia. El escritor tunecino Serge Bramly afirma que, con Leonardo, todo parece tener
dos caras.
La mayor parte de lo que se sabe de él proviene de sus cuadernos de notas, los cuales, según Kenneth
Clark, especialista en el Renacimiento, constituyen uno de los registros más voluminosos y completos
de una mente trabajando. En ellos, Leonardo recopiló sus pensamientos y observaciones durante
cuarenta años, junto con descripciones de cientos de experimentos, diseños arquitectónicos y notas
recordatorio sobre futuras investigaciones. Son miles de hojas llenas de textos y asombrosos dibujos.
Se cree que la colección completa alcanzaba las trece mil páginas cuando falleció. En los siglos
siguientes, casi la mitad se perdió. Se conservan alrededor de seis mil, dispersas por todo el mundo en
bibliotecas, museos y colecciones privadas. Esos manuscritos son preservados como auténticas joyas.
Algunos forman amplias recopilaciones denominadas códices. Otros son páginas arrancadas u hojas
aisladas. En unos pocos casos, se traía de cuadernos de notas conservados en su formato original
Tan rica obra ha sido motivo de innumerables trabajos y publicaciones. Sin embargo, resulta paradójico
que su legado científico haya pasado tan desapercibido por parte de la comunidad académica. Muchos
de los especialistas que analizaron sus creaciones y proyectos lo hicieron desde la óptica newtoniana,
buscando un cuerpo de conocimientos coherente e integrado al estilo de fundadores de la ciencia
moderna como Galileo, Descartes o el propio Newton. No era esta la perspectiva de Leonardo, cuyos
impulsos lo llevaron, durante toda su vida, a expandir, refinar y documentar sus investigaciones en
lugar de organizarlas de un modo sistemático.
El arte y la ciencia eran indisolubles para Da Vinci, por lo que sus estudios y descubrimientos no
pueden evaluarse al margen de su faceta artística. Cuando se aprecia esta simbiosis, su legado resulta
un compendio de investigaciones sólido y armonioso. Un importante estudioso del genio florentino,
el británico Martin Kemp, observa que en sus producciones artísticas hay algo más que elementos
estéticos. Al contemplar sus dibujos, se percibe un sentido profundo de la interrelación de las cosas,
que ofrece una visión unificadora de la complejidad del mundo. Esta perspectiva, esta síntesis única
entre el arte y ciencia, es el punto de partida para apreciar al Leonardo científico.
PREGUNTA
De acuerdo con lo expuesto en el tercer párrafo, ¿por qué motivo el autor menciona a otros grandes personajes de la ciencia?