Las ideas ilustradas, basadas en el uso de la razón y optimismo en el progreso de la humanidad, se expandieron más allá de los círculos intelectuales europeos. No obstante, en lo político, hubo resistencias y lecturas particulares a sus propuestas.
Por ejemplo, la frase «Todo para el pueblo, pero sin el pueblo», atribuida al monarca austriaco José II, sintetizaba los ideales políticos del