«El ventero le respondió con el mesmo sosiego:
–Señor caballero, yo no tengo necesidad
de que vuestra merced me vengue ningún
agravio, porque yo sé tomar la venganza
que me parece cuando se me hacen. Sólo he
menester que vuestra merced me pague el
gasto que esta noche ha hecho en la venta, así
de la paja y cebada de sus dos bestias como de
la cena y camas.
–Luego ¿venta es ésta? –replicó don Quijote.
–Y muy honrada –respondió el ventero.
–Engañado he vivido hasta aquí –respondió
don Quijote–, que en verdad que pensé que
era castillo, y no malo; pero, pues es ansí
que no es castillo, sino venta, lo que se podrá
hacer por ahora es que perdonéis por la paga,
que yo no puedo contravenir a la orden de
los caballeros andantes, de los cuales sé
cierto, sin que hasta ahora haya leído cosa en
contrario, que jamás pagaron posada ni otra
cosa en venta donde estuviesen, porque se les
debe de fuero y de derecho cualquier buen
acogimiento que se les hiciere, en pago del
insufrible trabajo que padecen buscando las
aventuras de noche y de día».
A partir del pasaje citado de la novela El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra, ¿qué característica recurrente de esta novela se puede reconocer?