María, después de la muerte del esposo, quien fue su único amor, comenzó a atender con mayor diligencia y cariño a Fido, la mascota de la casa. A Fido le consiente que malogre las cosas, pero a sus nietos los recrimina. Cuando la hija le reclama: «Mamá, tú quieres más a tu perro que a tus nietos», ella le contesta: «Ustedes vienen a las quinientas, en cambio, Fido me acompaña en todo momento». De acuerdo con la teoría psicoanalítica, el mecanismo de defensa que está utilizando María se denomina