En 1993, durante una bienal en Estados Unidos, la artista Sue Williams presentó una instalación sobre la discriminación a las mujeres. En ella se incluía una piscina muy realista de vómitos (de plástico), que generaba una gran repugnancia que expresaba el asco que ella sentía por los hombres en tanto opresores sexuales. ¿Era válido decir que le faltaba belleza estética a la obra? O bien, a la inversa, ¿una obra con este tema y actitudes era bella? En relación con ese contenido, ¿sería la belleza no solo irrelevante sino un error artístico?
De la exposición artística de Sue Williams, se infiere la