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Llega un momento en que cada progenitor tiene que plantearse cuál es la mejor manera de disciplinar a su hijo. Ya sea que nos enfrentemos a un bebé gritón o a un adolescente furioso, puede resultar difícil controlar nuestro temperamento. A ningún progenitor le gusta verse en ese tipo de situaciones y, desde luego, los gritos y la violencia nunca ayudan.
Por fortuna, hay otros medios más eficaces, y uno de ellos es la crianza positiva. La profesora Lucie Cluver, docente de trabajo social en la Universidad de Oxford, sostiene que «los progenitores no quieren gritar ni pegarles a sus hijos. Lo hacemos a veces porque estamos estresados y no vemos otra solución». Sin embargo, las pruebas son inequívocas: gritar y pegar nunca dan buen resultado y, a largo plazo, pueden empeorar las cosas en lugar de solucionarlas. El «estrés tóxico» generado por estas situaciones puede derivar en una serie de consecuencias negativas como abandono escolar, depresión, abuso de drogas, suicidio y enfermedades cardíacas.
El enfoque de la crianza positiva, en lugar de centrarse en el castigo y en lo que no se debe hacer, pone el énfasis en generar una relación saludable con el hijo y en fijar expectativas referidas al comportamiento. La buena noticia para todos los progenitores es que este método funciona.
https://www.unicef.org/parenting/es/cuidado-infantil/crianza-positiva-como-disciplinar-tu-hijo-de-manera-inteligente-y-saludable
El término CONEXIÓN, que aparece en el último recuadro de la primera columna de la infografía, se emplea para señalar