«Vivimos en una época en la que el entramado
de nuestra sociedad parece descomponerse
aceleradamente, una época en la que
el egoísmo, la violencia y la mezquindad
espiritual parecen socavar la bondad de nuestra
vida colectiva. De ahí la importancia de la
inteligencia emocional, porque constituye
el vínculo entre los sentimientos, el carácter
y los impulsos morales. Además, existe la
creciente evidencia de que las actitudes éticas
fundamentales que adoptamos en la vida
se asientan en las capacidades emocionales
subyacentes. Hay que tener en cuenta que el
impulso es el vehículo de la emoción y que
la semilla de todo impulso es un sentimiento
expansivo que busca expresarse en la acción».
En relación con las actitudes, determine el valor de verdad (V o F) de las siguientes proposiciones:
I. Una actitud rígida entre los ciudadanos, cargada de sentimientos que son producto del egoísmo que prima en su sociedad, no muestra un ser humano inteligente; realizando acciones impulsivas, descontroladas y violentas.
II. El aprendizaje de las actitudes morales, a través de las emociones, no permite reflexionar sobre las acciones buenas o malas. El sujeto presenta impulsividad hostil hacia su entorno en todo momento.
III. El impulso es el vehículo de la emoción y por lo tanto no expresa sentimientos en la acción, ya que la moral inhibe el origen de conductas agradables y desagradables en el sujeto.